VALENTINA VELASCO RODRIGUEZ
DÉCIMO DOS
La revolución francesa es uno de los principales hitos que cambió las concepciones políticas del mundo, abrió un nuevo espacio para el estudio de la filosofía e inicio un proceso histórico y económico que no tendría vuelta atrás, pues fue la piedra angular para el cambio de dirección político y económico a favor de la burguesía y con esto el desarrollo del capitalismo en todo el globo, pero también inicio el proceso de independencia política de Sudamérica. Los diversos procesos que logran la formación de la consciencia para el inicio de la revolución se sientan en diversas ramas, de la ciencia y del pensamiento. Donde se cuestiona el poder divino y se abordan nuevos temas como la capacidad de lograr una sociedad donde ya no exista el óbice de una clase social incapaz de gobernar bajo la tutela de un mandato irracional, pues no tenía ningún sustento la existencia de un rey como cabeza de un país donde la sociedad estaba marcada por grandes diferencias sociales. La marcha de la revolución francesa inicia, para todo el mundo, un proceso de cambio, en el sentido que derroca a un sistema, basado en las teorías de la ilustración y abre para el mundo una nueva forma de concebir la sociedad: donde primaba el valor del esfuerzo económico sobre el ideal de casta aristocrática. De esa manera las ideas revolucionarias de 1779 se trasladan a América donde implantan la liberación política de los países, pero la libertad económica, pues ahora los países centrales serían los que gobernarían no ya desde la anacrónica monarquía, sino desde la burguesía que implanta su poder económico, pues América se volvería en la tierra necesaria para generación de producción que necesitaba el capitalismo, más allá de la destrucción de un sistema de explotación basado en castas y clases ahora el sistema de explotación sería existiendo pero basado claramente en el factor económico, donde el que tenía más era aquel que era menos explotado. De esta manera se configura la nueva idea del mundo moderno y contemporáneo, con nuevos valores, pero con una ausencia bárbara en cuanto al desarrollo de la igualdad en el mundo donde la libertad, la igualdad y la fraternidad que dieron a luz a la revolución, jamás llevaron consigo para la totalidad del mundo el cese del hambre, la miseria, la desigualdad y agudizaron la producción del planeta a niveles dañinos para el equilibrio de la vida en el planeta.
DÉCIMO DOS
LA REVOLUCIÓN FRANCESA
La Revolución Francesa, fue el proceso social y político acaecido en
Francia entre 1789 y 1799, cuyas principales consecuencias fueron: el
derrocamiento de Luis XVI, perteneciente a la Casa real de los Borbones, la
abolición de la monarquía en Francia y la proclamación de la República, con lo
que se pudo poner fin al Antiguo Régimen en este país. Aunque las causas que
generaron la Revolución fueron diversas y complejas, éstas son algunas de las
más influyentes: la incapacidad de las clases gobernantes nobleza, clero y en
menor porción la burguesía para hacer frente a los problemas de Estado, la
indecisión de la monarquía, los excesivos impuesto que recaían sobre el
campesina-do, el empobrecimiento de los trabajadores, la agitación intelectual
alentada por el Siglo de las Luces y el ejemplo de la guerra de la
Independencia estadounidense.
La revolución francesa es uno de los principales hitos que cambió las concepciones políticas del mundo, abrió un nuevo espacio para el estudio de la filosofía e inicio un proceso histórico y económico que no tendría vuelta atrás, pues fue la piedra angular para el cambio de dirección político y económico a favor de la burguesía y con esto el desarrollo del capitalismo en todo el globo, pero también inicio el proceso de independencia política de Sudamérica. Los diversos procesos que logran la formación de la consciencia para el inicio de la revolución se sientan en diversas ramas, de la ciencia y del pensamiento. Donde se cuestiona el poder divino y se abordan nuevos temas como la capacidad de lograr una sociedad donde ya no exista el óbice de una clase social incapaz de gobernar bajo la tutela de un mandato irracional, pues no tenía ningún sustento la existencia de un rey como cabeza de un país donde la sociedad estaba marcada por grandes diferencias sociales. La marcha de la revolución francesa inicia, para todo el mundo, un proceso de cambio, en el sentido que derroca a un sistema, basado en las teorías de la ilustración y abre para el mundo una nueva forma de concebir la sociedad: donde primaba el valor del esfuerzo económico sobre el ideal de casta aristocrática. De esa manera las ideas revolucionarias de 1779 se trasladan a América donde implantan la liberación política de los países, pero la libertad económica, pues ahora los países centrales serían los que gobernarían no ya desde la anacrónica monarquía, sino desde la burguesía que implanta su poder económico, pues América se volvería en la tierra necesaria para generación de producción que necesitaba el capitalismo, más allá de la destrucción de un sistema de explotación basado en castas y clases ahora el sistema de explotación sería existiendo pero basado claramente en el factor económico, donde el que tenía más era aquel que era menos explotado. De esta manera se configura la nueva idea del mundo moderno y contemporáneo, con nuevos valores, pero con una ausencia bárbara en cuanto al desarrollo de la igualdad en el mundo donde la libertad, la igualdad y la fraternidad que dieron a luz a la revolución, jamás llevaron consigo para la totalidad del mundo el cese del hambre, la miseria, la desigualdad y agudizaron la producción del planeta a niveles dañinos para el equilibrio de la vida en el planeta.
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